Elisenda tenía celiaquía
Una vez en Barcelona
a una mamá y a un papá
les nació una hermosa niña
que les dio felicidad.
Le dieron nombre de reina,
la llamaron Elisenda
porque todos la esperaron
con una gran ilusión:
era la primera hija
de Isabel y de Oriol.
.
*
Elisenda era rubita,
con ojos color de miel,
una nariz muy chatita
y una sonrisa bonita:
sabía hacerse querer
Era alegre y sonreía,
siempre quería jugar
con un montón de peluches:
Winnie, Donald y Babar.
La mamá le daba el pecho
y Elisenda se engordaba;
parecía una bolita
de tanto como mamaba.
*
Pero ya llegó un buen día
en que hubo de comer
papillas de cereales
y algún que otro puré.
Y entonces pasó una cosa
- ¡No os lo vais a creer! –
Elisenda adelgazaba,
la barriga se le hinchaba,
todo el día vomitaba
y por la noche lloraba:
nadie sabía qué hacer.
Después de ir a varios médicos
y estar en un hospital
le hicieron unas pruebas
que le dijeron su mal:
Elisenda tenía celiaquía.
*
Pero esto ¿qué será?...
Nadie sabía lo que era
hasta que el doctor contó
que era el gluten responsable
de todo lo que pasó.
y así dijo:
“El gluten, para Elisenda,
es un veneno traidor
que se esconde en la pasta,
en la pizza y en el pan,
en lo que gusta a los niños,
sólo para fastidiar.
Se mete en trigo y avena,
se cuela por el jamón,
se desliza en los helados,
se escapa por todos lados,
sólo sabe armar follón.
Y no contento con esto,
si algo ha quedado en los platos,
en cucharas, tenedores,
en las ollas o en los vasos,
-en donde le dejen sitio-
Gluten no lo va a dudar:
con una capa invisible
y con un gran antifaz
se agazapa donde menos
nadie lo pueda encontrar.
Y a los que son celíacos
les arranca los pelitos
que están en el intestino
y que son los encargados
de llevar el alimento,
por la sangre, a todo el cuerpo.
Así que, por más que coman,
si Gluten por allí está,
sus víctimas inocentes
no se pueden engordar.
El cuerpo no entiende nada
porque recibe comida
pero Gluten, escondido,
malévolo y divertido,
la destruye, día a día.”
Pero el doctor añadió
que no había que apurarse:
Elisenda era cabal
y a Gluten se enfrentaría
en batalla sin igual.
Y aunque el mal se disfrazase
por aquí y por allá,
ella con su inteligencia
y más con su voluntad
esquivaría sus trampas.
Iba, seguro, a ganar.
*
Elisenda no se asusta
porque ya sabe qué hacer:
sacarle la lengua a Gluten
y disfrutar al comer:
roja carne y buen pescado,
fruta, verdura y arroz,
huevos, conejo y legumbres
y patatas ¿cómo no?
“Así que, señor don Gluten,
no me vas a fastidiar
porque hay un montón de cosas
que no me van a hacer mal.”
Esto le dijo Elisenda
a don Gluten, el traidor,
le guiñó un ojo entre risas
y pasmado lo dejó.
*
Gluten se puso furioso
y la venganza planeó
en el día de la fiesta
de cumpleaños de Pol.
Se coló por todas partes
en bocatas y en pastel,
en los chuches y en helados,
en bebidas y en tortel.
Elisenda, entristecida,
miraba a su alrededor;
Gluten, entre plato y plato,
la contemplaba, burlón.
Pero Elisenda fue lista
y en la trampa no cayó.
Al día siguiente, a su amigo,
con cariño le contó
que Gluten le había amargado
su fiesta sin ton ni son.
Y le pidió que en la próxima
fiesta de celebración
tuviera en cuenta a los niños
en su misma situación,
porque hasta hay golosinas
sin gluten, con buen sabor,
como muy bien recomiendan
listas de la Asociación.
María José Carreras *
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